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Ex Alumnas en ayuda de Adultos Mayores

Actualizado: jun 2

En estas semanas de cuarentena hemos sido más conscientes de nuestros adultos mayores y sobre todo de aquellos que están solos.

Pero hay una Fundación en la que trabaja una de nuestras EX Alumnas y miembro del Directorio, Alejandra Valdés, que lleva más de 20 años trabajando para paliar la soledad en que viven las personas mayores en nuestro país. Se trata de AMANOZ, institución que cuenta con voluntarios que participan en programas de acompañamiento domiciliario y en residencias para entregar apoyo emocional y afectivo a quienes lo necesitan. Una de esas voluntarias es ex alumna de nuestro Colegio, quien prefirió mantener su anonimato. Ella lleva más de seis años visitando a una señora soltera, sin hijos que vivía sola. “Por años fui a tomar té con ella de 17.00 a 20.00 pm y simplemente conversar. También la llevaba al médico, dentista y a pagar cuentas”. Agrega además que “desgraciadamente se cayó, se quebró la cadera y ya no pudo vivir sola. Las sobrinas la trasladaron a un hogar en Ñuñoa”. En ese lugar la siguió visitando semanalmente o cada diez días ya que el lugar cuenta con ciertos horarios, rutinas y régimen de visitas. “Ahora con el Coronavirus se acabaron las visitas y sólo puedo llamarla por teléfono fijo. Ella está con su cabecita bastante buena y se alegra cada vez que podemos conversar”, explica esta ex ursulina.


Frente a la pandemia por COVID-19 se ha exacerbado el aislamiento y soledad en las personas mayores. Por eso, la Fundación Amanoz ha generado un programa de acompañamiento telefónico y virtual para acompañar, escuchar y contener emocionalmente a personas mayores que se sientan solas en cualquier punto del país.


Alejandra Valdes explica que “a los voluntarios obviamente los capacitamos en gerontologia basica, en emergencia psicologica y sobre todo en escucha activa y afectividad; es la acogida y el cariño lo que hace la diferencia”.


Movida por esto mismo es que se sumó otra ex alumna a esta iniciativa. “Me encanta el contacto con otras personas y especialmente con aquellas que no conozco. Son todo un mundo nuevo por descubrir y compartir un rato con ellos siempre enriquece mi mirada de la vida”, cuenta Luz María y agrega que “desde siempre me han atraído las personas mayores, su sabiduría, su experiencia, y el camino recorrido. Por eso me sumé feliz a esta iniciativa, porque es una forma de ayudar haciendo algo que me encanta”.


En estas semanas, esta ayuda se ha convertido en algo vital para todos aquellos que están solos y según explica Luz María, lo que más agradece. Es contar con un oído y poder pasar un rato de distracción. “Como no nos conocemos pueden partir contando su historia desde cero y se remontan hasta su infancia. Entonces no hablamos de la contingencia ni del virus, si no de la vida, la familia y de cosas entretenidas. Y las conversaciones son maravillosas”, concluye Luz María.


Quizás uno de los efectos positivos de esta pandemia en nuestro país es que hemos vuelto a mirar a los adultos mayores. Al respecto, Alejandra Valdes señala que “Creo que la pandemia es una oportunidad de cambio cultural que Chile necesita. Un cambio cultural en nuestra percepcion de los mayores, en nuestro trato digno a ellos y en la integración social y capitalización de su enorme experiencia”.



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